Al cabo de los siglos la fama de los Juegos traspasó las fronteras griegas y llegó el primer triunfo español de la mano de L.Minicius Natalis, un ciudadano romano de Barcelona que se impuso en la carrera de cuadrigas.
Con el tiempo el carácter religioso dio paso a un espectáculo de competición y el olimpismo se profesionalizó.
Varios cientos de años después, el barón francés Pierre de Coubertin logró promover los Juegos Modernos. Fue el 23 de junio de 1894, día en el que se celebró una reunión sobre deportes en la que participaron 69 personas de 14 países. Dos años después, en 1896 tenían lugar los primeros Juegos Olímpicos con Atenas como ciudad anfitriona. A este acontecimiento acudieron 13 países y se registró a 311 atletas, todos hombres.
A finales del siglo XIX, el barón Pierre de Coubertin ideó el lema de los Juegos Olímpicos de la era Moderna denominándose "Citius, Altius, Fortius". Con este lema de Coubertin instaba al espíritu de todas las competencias atléticas, en las que se trata de ver precisamente, quien de los competidores era el más rápido.
En la actualidad los atletas profesionales presentan una fuerte y metódica preparación. Las pruebas se han diversificado enormemente y hay infinidad de modalidades entre las que figuran las carreras de cien, 200, 400, mil 500, cinco mil, diez mil metros y la maratón.
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